Qué ocurre con nuestros perfiles en las redes cuando morimos

Facebook, que va camino de alcanzar los 2.500 millones de usuarios activos, cuenta con nada más y nada menos que con 30 millones de cuentas que son propiedad de personas que han fallecido. Eso es, al menos, lo que ha calculado una reciente investigación llevada a cabo por la Universidad de Oxford. Un informe con el que la famosa universidad británica ha advertido a la red social de Mark Zuckerberg de lo que puede pasar en los próximos años, habiendo calculado que en 2070 puede llegar a haber más cuentas de muertos que de vivos.

Y es que, tomando los datos de mortalidad de todos los países, el estudio calcula que en 2060 morirán cada mes 500 millones de usuarios, si tenemos en cuenta la estrecha franja de edad que tienen los usuarios activos de la citada red social. Cifra que aumentará hasta los mil millones en 2079. ¿Será entonces cuando haga un barrido general para eliminar las cuentas de los muertos?

Sea como fuere, lo que sí sabemos es qué sucede hoy en día cuando un usuario muere en las principales redes sociales. Qué sucede con sus perfiles, quién los gestiona, durante cuánto tiempo siguen activos o qué se debe hacer para tomar las riendas de un perfil de un ser querido, tanto para modificarlo, como para extraer fotos, vídeos y otros recuerdos o, si así lo deseamos, para dar de baja el perfil durante o tiempo o para siempre.

Los perfiles de muertos en Facebook

Desde la entrada en vigor del Reglamento Europeo de Protección de Datos (GDPR) el pasado año el perfil de la persona fenecida puede ser reclamada por los familiares, siempre y cuando acrediten que son familia directa del muerto. Es entonces cuando estos pueden acceder a todos los datos almacenados tanto en Facebook como en el resto de plataformas digitales para rectificar alguna publicación, modificar un perfil para que este siga activo indicando que el usuario ya no vive o para suprimir o eliminar el perfil. Algo que los familiares estarían conminados a hacer si así lo indicara la persona fallecida.

Y es que, aunque la mayor parte de las familias de fallecidos no toman decisión alguna sobre la herencia digital de sus muertos, lo cierto es que todas las redes sociales -al menos las más importantes en todo el mundo- cuentan con protocolos de actuación para que tanto los familiares tras el deceso, como los usuarios antes de morir, puedan indicar lo que suceda con un perfil en concreto.

Porque aunque muchos de los usuarios de los social media no lo sepan, cualquiera puede acceder al apartado de configuración de su perfil, tanto en Facebook como Instagram o en Google y determinar quién queremos que nos gestione nuestro perfil cuando muramos o si queremos que este desaparezca de forma automática una vez se le notifique a los administradores que hemos pasado a mejor vida.

Cabe destacar que, como sucede cuando ahora nos damos de baja de cualquiera de las redes sociales más conocidas, en el caso de proceder a eliminar una cuenta -hayamos extraído o no la información deseada antes de hacerlo- podremos congelarla para que, aún no pudiendo acceder nadie tras sacarla de la red- podamos retomarla en un momento dado para sacarla.

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